Creemos

Por qué me fui de Venezuela…

No, no es otro relato más de las respetables razones por las que se han ido amigos y familiares cercanos; cada quien sus circunstancias y el derecho válido y humano a buscarse la vida.
Es un lamento. Aunque no nací en Venezuela, fue mi primera expatriación, mi casa, y se hizo mi tierra por arraigo, descendencia, y herencia prestada de buenos amigos y familiares; también por naturalización y entonces llevo ahora cédula de identidad y pasaporte azul, ese mismo cuya renovación angustia.
No me crie donde nací, tampoco hoy vivo donde me crie; llevo una mezcla que dan los aviones, las culturas y los acentos, la fortuna de hacer comparaciones siempre odiosas y xenofóbicas para concluir que hoy no vivo donde quisiera: en Venezuela!
No busque usted un mejor anfitrión, un mejor amigo, una persona más auténticamente servicial (pocas veces servil), una mujer más bella. Están hechos a su manera. Se les ve venir y de ahí su autenticidad y transparencia; el venezolano te procura el bien y te anticipa el mal; y pocas veces se les ve irse, porque se te quedan prendados toda la vida.
No extraño solo el Ávila, las distancias y clima en Caracas, los restaurantes en Las Mercedes (comida y caña!), la cercanía al Caribe, la inmensidad de sus paisajes y variedad de sus regiones; extraño su gente, esa que hoy solo es profeta en su tierra. Creo que me fui de Venezuela porque tenía que extrañarlos así para un día que espero muy cercano, simplemente regresar…
ANÓNIMO

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *